AFAN DE PROTAGONISMO CON FORMA JURIDICA Y EL CRISTO DE MONTEAGUDO

Uno lee con estupor y sorpresa que se ha solicitado la demolición del Santo de Monteagudo e inmediatamente piensa que se trata de un loco o de una noticia sensacionalista, pero cuando se tiene toda la información, se llaga a la conclusión de que no se trata de un loco sino de alguien con afán de protagonismo y deseo de tener publicidad gratuita, sin importarle para nada los efectos que dicho acto tenga para la convivencia de las distintas culturas y símbolos de esta región y del País en general.

Más tarde se lee en la prensa un artículo de ese protagonista con afán de ello, y se ve como trata de justificar y darle forma jurídica a algo que no tiene ni el más mínimo de los sentidos. Todo parte como consecuencia de una sentencia del tribunal europeo, según el y por ello se ve en la necesidad de salvar al mundo de los símbolos, sin tener en cuenta el significado que en este País tienen los símbolos y lo que supone remover actos de destrucción,( por una parte y por otra), de esos símbolos, que no nos equivoquemos, ya forman parte de nuestra cultura y que afortunadamente en este País, ya están fuera de cualquier fanatismo y por tanto no aparecen en la sociedad como una provocación a nadie y si como una parte de la historia y del pasado, que nos deben servir para no olvidar y permitir la convivencia pacifica bajo la tolerancia y el respeto.

El símbolo que se ha escogido para orquestar esta campaña publicitaria, ha sido un símbolo que por su dimensión, pueda tener repercusión en los medios y se le pueda dar cancha al tema. Llama la atención el comentario de “un grupo de juristas” del que ni se hace mención ni se identifica, poniéndose en duda la existencia de dicho grupo y sobre todo que sea de juristas. Lo que nos lleva a pensar, o por lo menos a mi me lo parece, que detrás de esto no hay nada mas que lo que se ha dicho antes, AFAN DE PROTAGONISMO.

No debemos olvidar que el cristo de Monteagudo es algo mas que un símbolo religioso, forma parte de nuestra historia y porque no decirlo, de nuestra cultura, por lo que a lo mejor lo que habría que hacer es protegerlo y declararlo bien cultural y de esta forma tratar de evitar el intento de manipulación por parte de quien sea, con fines totalmente distintos de los que se manifiestan. Y porque no aprovechando su enclave, restaurar y ensalzar el Castillo Musulmán, donde se encuentra el Cristo, como forma de CONVIVENCIA PACIFICA DE SIMBOLOS DE DISTINTAS CULTURAS, ya que nos guste o no el fenómeno religioso, desde el origen de los tiempos, forma parte de nuestra cultura.

El fanatismo se puede originar tanto en la cultura religiosa como en la cultura agnóstica y en este sentido tanto se puede dar con el hecho de imponer una religión como en la de prohibirla, por lo que lo razonable y verdaderamente progresista es el permitir la convivencia de las dos posiciones, la de la religiosa como la de los que no practican ningún tipo de religión, siendo este el verdadero sentido de la tolerancia.

Es cierto que durante muchos años en este País, ha imperado un tipo de cultura y religión, que de alguna forma se ha podido imponer a todos los miembros de la sociedad, pero afortunadamente en la actualidad nos encontramos en un estado de derecho aconfesional y esta situación de imposición de una religión ha desaparecido, pero desde esta misma perspectiva, se deben proteger igualmente los dos bienes jurídicos, el derecho a la practica de una religión como el derecho a la no creencia en ninguna, debiendo convivir ambos derechos en total armonía.

Afortunadamente, considero que desde que en este País se instauró la democracia, todos hemos trabajado en este sentido y considero que las instituciones, (con sus mas y sus menos), han trabajado para la consecuencia de esta libertad de culto, respetando aquellos elementos que por sus características tienen un componente cultural e histórico. Eliminándose por tanto aquellos símbolos que tengan un componente político antidemocrático, pero respetando aquellos que no lesionan ningún derecho.

La respuesta de los distintos estamentos a esta agresión efectuada por estos “juristas sin fronteras”, considero que ha sido la acertada, empezando por el delegado del gobierno, como por las demás autoridades, los cuales han dejado de lado sus creencias tanto religiosas como políticas y se han puesto en defensa del sentido común y de la historia y cultura de nuestra región. Si entramos en esta guerra de símbolos que nos proponen estos “juristas sin Fronteras”, no solo convertiríamos este País en un solar, sino que además volveríamos a levantar viejas heridas que nos llevarían al odio y la intolerancia.

Lo lamentable de todo esto es que la iniciativa de este disparate jurídico no parte de alguien que verdaderamente tenga un interés cultural o social sino que por el contrario se trata de alguien que persigue otros fines totalmente distintos, consistentes en la necesidad de notoriedad y protagonismo. Este País tiene otras cuestiones mucho mas perentorias y urgentes que resolver, que el hecho de que los vecinos y autoridades se tengan que movilizar para que no les quiten parte de su historia y un símbolo que durante casi un siglo permanece en su geografía. Pero así son las cosas y hay que asumirlas como tal y lógicamente hacerles frente, eso si de forma pacifica y civilizada, para que nadie utilice cualquier acto o manifestación y se autoproclame Victima o Perseguido, esperando que la razón impere, tanto en los Tribunales como en la sociedad, cosa esta bastante difícil de creer, pero que al final se producirá. Nunca mejor que en el presente caso, no perdamos la fe en la razón y la coherencia.

Para terminar, decir que no me considero un católico prácticamente, acuñando mi condición de agnóstico positivo, pero no puedo borrar de un plumazo mi cultura católica, ya que esta es la que me han impartido durante prácticamente toda mi vida, por lo que siento un profundo respeto, no solo por los católicos sino por cualquier manifestación religiosa por cualquier creencia, siempre que esta no se transforme en un fanatismo y practique la intolerancia y persecución de los que no profesan su mismas fe. Por tanto desde aquí proclamo el derecho a la práctica de todas las creencias y la convivencia de todas con el respecto y la tolerancia.

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