CRISIS SINDICAL Y REFORMA LABORAL

Nos encontramos ante una situación que requiere soluciones importantes y no improvisadas, en relación con el mercado laboral y la regulación del mismo.

La falta de respuesta a tiempo y a destiempo de los denominados agentes sociales, véase organizaciones sindicales y empresariales, hace necesario que el Gobierno tenga que tomar una decisión unilateral y echar mano del decretazo para finalmente parir la denominada REFORMA LABORAL.

La pregunta inmediata es porque no han sido capaces, organizaciones Sindicales y Empresariales, de dar una respuesta a la situación y proponer al gobierno una reforma sensata y seria que reorganice el mercado laboral y la contratación. Tal vez puede ser el miedo a equivocarse o tal vez la comodidad de poder criticar, por ambos sectores la actuación del gobierno, ya que esto es mas fácil y cómodo que sentarse y estudiar, seriamente, una salida a la situación actual.

Ya nadie niega la necesidad de la reforma laboral, tal vez un poco tarde, pero más vale tarde que nunca. En un principio era el gobierno quien no veía la necesidad de esta reforma, craso error, que ha provocado la perdida de un tiempo importante que podría haber generado, cuanto menos una confianza y una ausencia de conflictividad en las relaciones laborales.

 La pregunta por otro lado es porque los denominados agentes sociales no han visto esta necesidad con tiempo y se han sentado a negociar esa posible reorganización del mundo del trabajo, donde se tienda a una estabilización en el trabajo, con garantías para las dos partes. Patronal y trabajadores.

La falta de previsión por parte de las Organizaciones sindicales y organizaciones empresariales, ha provocado que al final hayan tenido que improvisar reuniones maratonianas, en las que todos sabíamos el final, (la falta de acuerdo), y todos conocíamos este resultado, por cuanto que la actitud de ambas partes era la de NO LLEGAR A NINGUN ACUERDO y dejar la responsabilidad al Gobierno, con la única intención de no ser responsables en la modificación de la normativa de la contratación.

 Siendo esto, desde mi punto de vista una irresponsabilidad, por parte de ambos, ya que su actitud nos lleva a plantearnos, para qué necesitamos grandes organizaciones sindicales y patronales que a la hora de la verdad, esconden la cabeza y se lavan las manos ante un problema estructural de las relaciones laborales; para qué necesitamos mantener unos aparatos organizativos que lo único que hacen es comportarse como empresas de servicios con una estructura excesiva y caduca.

Es cierto que las Organizaciones sindicales y empresariales, son necesarias para la buena marcha del mundo laboral, pero también es cierto que el modelo sindical es obsoleto y caduco y que es necesario un cambio, tanto en la estructura como en el espíritu sindical, ya que el desprestigio y la falta de credibilidad ha llegado a tal extremo que se esta cuestionando el poder de convocatoria, ante cuestiones tan importantes como la convocatoria, primero de un huelga de funcionarios y después de la posible huelga general, la cual sinceramente, después del poco éxito de la huelga de funcionarios, nos hace pensar en la poca posibilidad de éxito de una huelga general, siendo todo ello consecuencia de la total improvisación de estos sindicatos que han permanecido adormecidos durante tanto tiempo, ante esta situación de crisis y que a ultima hora y para tratar de justificarse únicamente se les ocurre amenazar con huelgas que no solo no llevan a nada sino que además no son secundadas por los principales afectados, en este caso los funcionarios, los cuales, desde mi punto de vista han tenido una respuesta acertada que ha motivado la perdida de la poca credibilidad que hasta ahora tenían los sindicatos como tal.

En esa misma situación se encuentran las organizaciones empresariales, que en la actualidad no tienen ni el más mínimo poder de convocatoria, con un líder cuestionado desde dentro de su propia organización, pero que se aferra al sillón, sin ningún poder de negociación y con una falta de apoyo total por parte de los que representa.

Todo ello nos lleva a que el gobierno tenga que tomar posiciones ante la situación actual de crisis y tomando el toro por los cuernos se decida a decretar esa reforma laboral, tan necesaria, psicológicamente, para que de alguna forma se reactiven los mercados o cuanto menos genere confianza en la contratación y posibilite el movimiento laboral, deseando que el gobierno acierte en su planteamiento y consiga generar esta confianza tan necesaria para la economía española.

Seria necesaria una reforma seria y profunda del sistema de contratación, mas encaminado a la eliminación de la contratación temporal y el establecimiento de una escala de compensación o indemnización, como se quiera llamar, en función del tiempo trabajado en la empresa.

 Es claro que el actual sistema de contratación temporal no responde a las necesidades del mercado laboral, lo que provoca que el 80% de los contratos temporales acaben en los juzgados por el fraude de ley que se produce en los mismos; lo que nos lleva a la necesidad de establecer una cierta flexibilidad en la contratación, manteniendo las garantías de los trabajadores y que estos no caigan en una situación de precariedad. Lo que supone una reforma profunda de la regulación de las relaciones laborales, que establezca otro sistema de contratación, que desde mi punto de vista debe llevarnos a esa desaparición de la contratación temporal y a la escala de indemnizaciones en función del tiempo trabajado en la empresa. No estando mal esa posible propuesta de seguro de indemnizaciones a favor de los trabajadores que vayan acumulando el derecho indemnizatorio.

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